Aún estás a tiempo de acabar con la procesionaria

Acaba el año, pero el frío acaba de empezar. Aunque este año Menorca se haya cubierto de agua y temperaturas bajas antes de lo habitual. Es durante esta época que incuban algunos de los peligros más molestos para nuestros jardines. Y uno especialmente peligroso, por lo molesto que puede llegar a ser en humanos y mascotas: la oruga procesionaria. Diciembre es el momento perfecto para dar un repaso a esos pinos que tenemos plantados en el jardín, y atacar el problema antes de que sea una verdadera molestia.

Qué es y dónde la encontramos

La oruga procesionaria es una plaga muy conocida en la isla. Cada año vemos noticias de parques públicos que deben cerrar durante unos días debido a las hileras que este insecto forma en los troncos y baja hasta el suelo. De hecho, es considerada la primera plaga forestal en España, debido a que se ha adaptado perfectamente al clima mediterráneo. A pesar de su pequeño tamaño, el peligro de la procesionaria está en acercarse a su cuerpo lleno de púas urticantes, que pueden resultar un problema grave para mascotas como los perros o también para niños pequeños. Su poder urticante es molesto para cualquiera, llegando a provocar reacciones alérgicas. 

En cuanto a los árboles, la procesionaria es considerada una plaga que debilita de forma contundente los pinares, aunque a veces ataca a otro tipo de árboles, como cedros y abetos. Al debilitar la foliación, la procesionaria actúa de puerta para otras plagas, por lo que es importante controlarla antes de que el daño sea mayor.

El nido, la trampa perfecta

Afortunadamente, hay un momento del año en el que la procesionaria es fácil de reducir, siempre y cuando sepamos dónde mirar y cómo actuar. 

Seguro que más de una vez has visto un nido de procesionaria colgando de un pino: una característica bola blanca, como si fuera un tejido, en el cual se refugian durante los meses de más frío. Ese es el momento perfecto para acabar con ellas, antes de que la subida de temperaturas las despierte de su letargo y las invite a bajar de los árboles -en la típica formación de hilera, como de procesión, que les da nombre- para enterrarse y crisalidar. 

Existen distintos métodos para capturar a la procesionaria antes de que baje del árbol, varios de ellos bastante sencillos y respetuosos con el pino que vamos a tratar. 

El primero sería quitar las bolas o nidos de forma manual. Este método, que implica que tendrás que llegar hasta el nido, requiere de un equipo de protección para evitar las púas urticantes que cuelgan de la maraña en la que duermen las orugas. Es trabajoso y deberás tener mucho cuidado. Una vez hayas bajado el nido, deberás quemarlo en un recipiente alejado de niños pequeños y mascotas para evitar problemas. Otro método eficaz y ecológico son las trampas-anillo que se colocan alrededor del tronco del árbol. Estas trampas funcionan cuando las orugas comienzan a bajar del árbol y se quedan dentro, sin poder salir. 

Para curarte en salud, y por si alguna consiguiera dar el esquinazo, también puedes optar por poner trampas de feromonas. Este método funciona cuando la oruga ha pasado ya todo el proceso, ha bajado del árbol y se ha convertido en mariposa. Las trampas de feromonas son muy efectivas para detener todo el proceso de puesta de huevos y que, el año que viene, vuelvas a tener el mismo problema.

Si la plaga en tu jardín es lo suficientemente importante, siempre puedes consultar a nuestros expertos de Es Bosc sobre los productos más eficaces. Aunque te recomendamos que aproveches algún fin de semana de este mes o de enero para controlar a este pequeño insecto sin causar molestias al resto de habitantes -ya sean animales o plantas- de tu jardín.

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